La Culiprieta

La Culiprieta

Piloto... pero no conduce

Bueno, en un ratico de inspiración de hace 2 días  desmonté el piloto trasero, (sin tulipa, por cierto)
que me parece que no le corresponde a este modelo sino a una 150 o 150 sprint.

El cromado, con picados,es decir, hay que llevarlo a cromar, ya que con un simple pulido es irrecuperable.
me gusta más el hecho que sea metálico con cromado de época, ya que es mejor chapa, y el baño cómico es de más micras de grosor que los actuales.

Soy bastante "purista" , por lo que ahora me encuentro en un pequeño dilema moral, ya que me gusta mas este piloto que trae, que el que le correspondería originalmente

a ver que os parece:

                                                                Las conexiones del piloto
                                                                  Tulipa destrozada
                                                               Cromado con piques

De anagramas va la cosa.

Ayer, como me podían las ganas, empecé a "tocarle" algo a La Culiprieta.

Ese "algo", tenía que ser algo sencillo, que no me llevara mucho tiempo.

Me acordé de lo que me dijo Txetxu el dia de la compra, que si podía salvara el anagrama original así como el escudo de MOTOVESPA.

Así que , con mucho cuidado,y una espátula de pintor, de las estrechas que se usan para enmasillar pequeños desperfectos,  conseguí despegar los remaches y sacar el anagrama intacto. Lo mismo hice con el escudo central; La sorpresa vino al ver debajo del escudo, el color original de la moto; un verde clarito del cual no se su referencia, pero que será el color definitivo de La Culiprieta.

Con un poco de decapante, y un trozo de lana de acero del nº 000 (para no rayar) conseguí devolver el color del metal al anagrama. Posteriormente, con un producto milagroso -del cual os hablaré mas adelante- pulí a mano ambos anagramas, para conseguir brillo, protección frente a agentes externos, y a su vez, limpiarlos de porquería acumulada desde hace 47 años. 

                                                       Estado inicial de los anagramas
                                                         Estado final de los anagramas

                                                                     El color original

Primeros pasos

 Día posterior a la compra.

Situación adversa, puesto que en casa no había comentado nada sobre la adquisición, aunque llevaba meses comentando que estaba en busca de una, pero que no salía nada dentro de mis posibilidades.
Eso si, claro, pensarían: " bah, ya se le pasará. además no tiene sitio..."; lo raro, es que conociendo lo terco que soy, no se hubieran hecho ya a la idea de que tarde o temprano ocurriría algo así.

Con un poco de tacto, -(Tacto: véase "peloteo" desconsiderado los momentos previos a la noticia)- el susto inicial, era previsible, pero no fue nada mal.

Hasta pasadas 24-48h que se consiguió la total aceptación,  hubo un periodo de calma sólida. Sí. De esa que se puede cortar con cuchillos.

Ahora, el agua ha vuelto a su cauce.

Comienza la historia...

Comienza la historia un 19 de abril.

En mi búsqueda Vespera, no encontraba nada que se adecuase a mis preferencias, ni estéticas, ni económicas, ni geográficas, hasta que navegando por un conocido foro, encontré la oportunidad que buscaba desde hacía tiempo.

Lo primero, ponerme en contacto con el forero que publicó el anuncio, y después con el propietario.
al día siguiente, fuimos a por ella.

Y digo fuimos, porque en esta aventura me acompañó mi mentor, en temas Vesperiles, Txetxu, "presi" del  Vespa Club Vitora Vintage, al cual agradezco desde aquí su inestimable ayuda tanto mecánica, como a la hora de ir a por el vehículo en cuestión.

Tras recoger la moto y llegar a casita, conté con la fiel ayuda de mi amigo Aitor.
Gracias; ya que sin tu ayuda no se cómo hubiera podido moverla hasta su lugar de descanso.

Ya puedo dormir tranquilo sabiendo que está en casa.

                                                     Txetxu, "metiendo mano" a la paciente.

 
"dormidita" hacia su destino

                                                            su primera noche en casa